viernes, diciembre 08, 2006

londres y la caca de perro

Hace unos días por cosas de la vida terminé viendo la película mexicana “así del precipicio”. Lo que me llamó la atención es que esta producida por el señor Eugenio López, dueño o algo similar de Jumex y de la Colección Jumex. Como se podrán imaginar hay un gran despliegue de jugos y de obras de arte, al estilo de The Truman Show, es decir que en medio de una conversación sale a hacer parte de la trama un jugo o una obra. Uno de los personajes nos da una visita guiada por la colección y de ahí podemos aprender que un artista es alguien quien compra una serie de chucherías en la piratería por un bajo costo y logra meterlo en el mundo del arte por unos 20 mil dólares (según la película las piezas que mostraron no bajan de ahí). También, nos aclara que para triunfar en el arte hay que “hacerla afuera”, pero no en cualquier afuera, Londres, en éste caso.

Sino estoy mal, la Colección Jumex tiene un programa o al menos esta interesada en la creación de nuevos públicos para el arte contemporáneo. Éste ha de ser uno de esos intentos, entre otras cosas.

Y por estos días he estado leyendo la novela “Érase una vez el amor pero tuve que matarlo” de Efraim Medina Reyes. Aquí un fragmentito:

P.M.: ¿Qué debe tener alguien para que usted lo considere un artista?

Yo: Ser un vividor. Un escritor es quien escribe, un pintor quien pinta, un vividor quien vive. Hoy a cualquiera se le llama artista. Un mandril de telenovela, un marica de museo, una puta de revista. Cualquiera que chille puede ser llamado artista. He conocido gente por ahí sin oficio alguno y sin embargo llena de una vitalidad extraordinaria, para mí son artistas. Fíjese que un escritor famoso con el tiempo puede degenerar en momia de eventos sociales o majareta de la tele. El artista en cambio no tiene opción, es un fracaso a prueba de eternidades. No sé que tan buen escritor haya sido Beckett, sé que era un artista. Si Botero es un artista mi verga es de oro puro. En cuanto a que llamen artista a un actor, cantante, etc., sí, lo son, en el mismo sentido en el que lo es la mierda del perro.